jueves, 30 de agosto de 2007

Parque Delicias

Se extiende por los terrenos que en otro tiempo ocupaban los jardines de lo que fuera Manicomio provincial. Pintadas en suelos y paredes, pabellones destrozados y fuentes que funcionan de forma deficiente forman parte de la realidad del parque, pero para los vecinos, especialmente las personas mayores, es un espacio imprescindible que disfrutan a diario.





lunes, 27 de agosto de 2007

Peña Foratata

Gracias por sacrificar parte de vuestro descanso y levantaros temprano un sábado por la mañana, gracias por acercarme hasta Lanuza en una madrugada lluviosa para ir en busca de una fotografía del amanecer capricho mío, gracias por protegerme de esa lluvia que comenzó en el momento menos oportuno mientras yo tomaba las fotografías, gracias porque vuestros desvelos me permitieron obtener estas bellas imágenes. Gracias también por darme a conocer la existencia de una leyenda sobre este enorme crespón que forma la peña Foratata.


Según cuenta la leyenda, en las elevadas cimas de Formigal, donde apenas son capaces de sobrevivir algunos animales, habitaban unos insectos milenarios que le dieron el nombre, las hormigas blancas. Anayet y Arafita, quizá los dioses más pobres de las montañas, tenían un tesoro que por nada cambiarían, una hija de nombre Culibilla, a la que la naturaleza dotó de belleza y candor, y que pasaba largos ratos con las hormigas, disfrutando de su amistad.

La paz de las montañas terminó cuando el gran Balaitús, el Zeus del Pirineo, poderoso y temido por todos, se enamoró ardientemente de Culibilla y quiso hacerla su esposa. Ella era inocente como una niña y sus juegos se limitaban a compartir risas y alegrías con las hormigas blancas, por lo que, al igual que hizo con otros pretendientes, lo rechazó. Desdeñado una y otra vez Balaitús decidió secuestrar a su amada, pero las hormigas, conocedoras de sus perversas intenciones abandonaron Formigal para correr a proteger a su amiga; cubrieron totalmente el cuerpo de la diosa ante la mirada atónita de Balaitús que, horrorizado, salió huyendo, pero no sin antes destruir con su furia a miles y miles de hormigas blancas. La cima de Formigal quedó cubierta de nieve.

Culibilla, en agradecimiento, clavó un puñal en su pecho para dar cobijo en su interior a las hormigas que sobrevivieron a la ira de Balaitús. A este agujero se le llama aún hoy el Forato de Peña Foratata, y está junto a Sallent de Gállego. Dicen los que han llegado a la cima que si uno acerca el oído a él, podrá escuchar las rítmicas palpitaciones del generoso corazón de Culibilla, pero no es fácil llegar hasta la cima.

Desde entonces no se ve en Formigal ni una sola hormiga blanca, todas están en el pecho de Culibilla.





El relieve del Midi D’Ossau, ya en la frontera con Francia, nos dio la bienvenida antes de volver la lluvia.


domingo, 26 de agosto de 2007

El jardin de la memoria

Esta escultura está dentro de un estanque, elevada sobre un pedestal enorme de hormigón que tiene forma de peineta. La bañista, policromada con vivos colores, permanece sentada mirando al espectador; es obra de Carlos Ochoa Fernández (1992) y está situada en el Jardín de la memoria, en el barrio zaragozano de San José.

En otro estanque de menor tamaño que el anterior unas pequeñas ranas hacen de caños para una pequeña fuente. Entre los dos estanques riegan una pequeña huerta trabajada por los vecinos del barrio (al fondo, tras las ranas, se adivinan los cultivos), que fueron los auténticos promotores del pulmón en esta parte de la ciudad.



jueves, 23 de agosto de 2007

Palacio Aljaferia


Fue construido en el siglo XI, durante el periodo de taifas, como residencia de recreo de los reyes de Saracosta y en sus orígenes estaba rodeado de jardines, huertas y acequias, asemejando el paraíso musulmán. Fue declarado monumento Nacional en 1931, y Patrimonio de la Humanidad en 1949.

Arabe en su nacimiento, reconvertido al cristianismo por los aragoneses, residencia de los Reyes Católicos, cuartel militar y, finalmente, sede de las Cortes de Aragón, es una joya artística de primer orden a nivel español. Está rodeado de un bello jardín que es poco conocido.

La ópera Il Trovatore, de Giuseppe Verdi narra una historia que tuvo lugar en este palacio. La leyenda es una trama completamente inventada que dramatizó el escritor Antonio García Gutierrez y cuyo texto sirvió como base para el libreto desarrollado por Salvatore Cammarano y Leone Emanuele Bardare. La historia cuenta la vida del doncel Manrique de Lara, que durante su adolescencia se había cultivado en el canto y la poesía, convirtiéndose en un trovador. Su vida fue de lo más azarosa, ya que por casualidades de la vida fue criado por una gitana, aunque en la realidad era hijo de un noble zaragozano. Cuando llegó a la juventud se enamoró perdidamente de una joven de la corte de la Aljafería llamada Leonor, de la que también estaba enamorado Antonio de Artal, hermano de Manrique, si bien ambos eran desconocedores de tal circunstancia porque fueron separados en su más tierna infancia. Leonor favorecía los amores con Manrique, por lo que Antonio de Artal hizo que ésta fuese encerrada en un convento. Sin embargo el Trovador la raptó y huyó con ella, viviendo juntos y felices durante un tiempo, hasta que los encontraron y fueron castigados. El doncel Manrique de Lara fue encerrado en el torreón de la Aljafería al que ha dado nombre (torreón del trovador) y Leonor se suicidó ante tal desgracia.


Este no es el torreón del Trovador, sino que que en la foto anterior está coronado por las banderas.



lunes, 20 de agosto de 2007

Aso y Yosa de Sobremonte

Localidades de montaña situadas en el valle de Sobremonte en la comarca del Alto Gállego. Se trata de un valle de formación glacial colgado sobre el valle del Gállego. La erosión producida por el glacial dio forma a las chimeneas de hadas denominado "las señoritas de Arás", a un paseo de Biescas.
Conjuntos urbanos de sabor popular y tranquilidad, mucha tranquilidad...

En Yosa es interesante la Iglesia parroquial de San Miguel, el cementerio anexo, la fuente y las chimenéas de algunas de sus casas.

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
A. Machado