


Cuando los musulmanes ocuparon el Valle del Ebro, sólo había dos núcleos urbanos importantes, Zaragoza (llamada Saragusta) y Tarazona; allá por el año 714, Musa ben Nusayr se hizo con su control y la primera se convirtió , ya con el nombre islamizado de Sarakosta, en lugar clave para el posterior avance árabe hacia Francia. También se la conocía con el nombre Medina Albaida (ciudad blanca), a causa de la gran cantidad de yeso y cal que se encuentra en ella.
La entrada de los musulmanes en Saragusta se debió producir de forma pacífica; se instalaron con rapidez y consolidaron sus conquistas sin imponer la fuerza sobre sus habitantes, bastante acostumbrados a las invasiones. En los primeros momentos la población no islámica permaneció fiel a sus creencias, pero pasado cierto tiempo, dadas las ventajas que otorgaba el Islam, la mayor parte adoptó su religión. El aumento de fieles conllevó la creación de nuevas mezquitas destacando la mezquita mayor de Zaragoza que más tarde, con la reconquista, sería convertida en La Seo, una de las joyas de la ciudad junto con la Aljafería construída en la misma época.











