viernes, 1 de mayo de 2009

Candelaria


Candelaria es un municipio canario situado 20 km al sur de Santa Cruz de Tenerife. Aquí se encuentra la virgen de Candelaria, patrona de las islas Canarias, por lo que es una localidad de frecuentes peregrinaciones.
Pero Candelaria no solo tiene importancia por el aspecto religioso, tiene también una gran importancia histórica, porque fue aquí donde se unieron las culturas guanche y la castellana.

Refiriéndose al hallazgo de la imagen, según la leyenda relatada por Fray Alonso de Espinosa, iban dos pastores guanches a encerrar su ganado a las cuevas cuando notaron que los animales se remolinaban y no querían entrar. Buscando la causa miraron hacia la desembocadura del Barranco de Chimisay y vieron sobre una peña, casi a la orilla del mar, a una mujer con un niño sobre la mano derecha y con una candela en la mano izquierda (de ahí le viene el nombre), la cual creyeron estaba animada. Como estaba prohibido a los hombres hablar o acercarse a las mujeres en despoblado, le hicieron señas para que se retirase a fin de que pasase el ganado. Pero al querer ejecutar la acción uno de los pastores el brazo se le quedó yerto y sin movimiento. El otro pastor quiso herirla con su cuchillo, pero resultó herido él mismo.


Asustados huyeron los dos pastores a Chinguaro, a la cueva-palacio del mencey Acaymo, para referirle lo acontecido. El mencey fue a ver el lugar con sus consejeros: ella nada respondía y nadie se atrevía a tocarla. El mencey decidió que fuesen los mismos dos pastores ya heridos quienes la recogieran para llevarla al palacio. Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados y el mencey comprendió que aquella mujer con el niño en brazos era cosa sobrenatural. El mismo rey entonces quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro. Es así que en el lugar de la aparición hay hoy día una cruz, y en el lugar donde el mencey pidió socorro, un santuario a Nra. Señora del Socorro.

martes, 28 de abril de 2009

Los Gigantes

Son enormes acantilados cuyas paredes rocosas tienen una altura de 500 a 800 m, y podemos contemplarlos en la costa oeste de Tenerife, junto al puerto de Santiago. La única manera de acercarse a estos sorprendentes acantilados es en barco y dicen los lugareños que es la única manera de poder valorar su verdadera magnitud y de llegar a comprender porque los antepasados los consideraban sagrados.


El lugar era incluso venerado, hasta el extremo que llegaron a considerar que el mundo tenía su fin en este paradisiaco lugar, donde el sol, el salitre y la fresca brisa nos envuelven en el apacible susurro del mar, sólo interrumpido por alguna que otra ave.


Un bello atardecer contemplado mientras saboreada una cerveza.

martes, 21 de abril de 2009

Eldrago milenario

Icod de los Vinos está situado en el noroeste de la isla de Tenerife, en un espacio configurado por un continuo talud de pendiente suave desde una extensa masa forestal de Pino Canario hasta el mar, con casi 10 km de costa. La población está enclavada en un valle muy fértil, que ofrece una perspectiva del Teide con densos pinares descendiendo desde la cumbre hasta los barrios más altos de Icod. Las plataneras, la fruta y la viña son los cultivos más importantes.

En Icod de los vinos se encuentra un enorme ejemplar de drago (Dracaena draco) declarado Monumento Nacional en 1917 . Se le atribuye una edad de miles de años aunque ningún estudio ha podido confirmar tal longevidad, siendo más probable que el árbol tenga unos cuantos cientos de años. Sea como fuere, este árbol constituye todo un símbolo para Icod, como se puede apreciar en el escudo de armas del pueblo. En el entorno del Drago existe un parque que exhibe distintas especies vegetales endémicas de Tenerife.

viernes, 17 de abril de 2009

La buena vida

Cuento de Tony de Mello copiado del libro de Toni Lodeiro "Consumir menos, vivir mejor"

Enzo, un rico comerciante de Puerto Ayacucho, visita a las comunidades indígenas del alto Orinoco y se horroriza cuando

ve a Orawë, indígena yanomami tumbado tranquilamente en su chinchorro (especie de hamaca) mascando tabaco.

–¿Por qué no sales a pescar? –le pregunta Enzo.

–Porque ya he pescado bastante hoy –le contesta Orawë.

–¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? –insiste el comerciante.

–¿Y qué iba a hacer con ello? –pregunta a su vez el indio.

–Ganarías más dinero. De ese modo podrías poner un motor fueraborda en tu canoa. Entonces podrías llegar lejos en el río y pescar más peces. Y así ganarías lo suficiente para comprar una red de nylon, con lo que obtendrías más pescado y más dinero. Pronto ganarías para tener dos canoas y hasta dos motores y más rápidos... Entonces serías rico como yo.

–¿Y qué haría entonces? – preguntó de nuevo el indígena.

–Podrías sentarte y disfrutar de la vida – respondió el comerciante.

–¿Y qué crees que estoy haciendo en este momento? – respondió satisfecho el indio Orawë.



Las fotografias están tomadas en el puerto de La Cruz, en Tenerife