
Hace muchos años que no me gusta bajar a la playa y lo evito siempre que puedo. Prefiero los puertos, el olor a pescado que impregna las pequeñas barcas que regresan por la tarde con sus cajas, el chiringuito cercano con sus aromas a pescado y marisco recién cocinado...
La arena también lo impregna todo, pero de una forma diferente. Se introduce en todos los pliegues del cuerpo y me produce una desazón que ninguna ducha instalada en las cercanías ha conseguido nunca eliminar.
Siempre digo que volveré a entrar en el mar cuando la playa esté asfaltada hasta el borde mismo del agua, y hace unos días, en una pequeña escapada a la villa marinera de Cambrils (Tarragona) casi tengo que cumplir mi palabra, una pasarela de madera llegaba casi a dos metros de la orilla. Todo se andará.
A pesar de todas las incomodidades que la arena me produce, ese día me acerqué lo suficiente para obtener la fotografía que preside la entrada. Al poco comenzó a llover y tuvimos que correr a refugiarnos.
Una desgracia para Cambrils, ha desaparecido la hermosa plaza del pósito con su antiguo mercado y en su lugar, ofreciendo una imagen horrible, un aparcamiento de coches al aire libre. Se va perdiendo el sabor tradicional.
La arena también lo impregna todo, pero de una forma diferente. Se introduce en todos los pliegues del cuerpo y me produce una desazón que ninguna ducha instalada en las cercanías ha conseguido nunca eliminar.
Siempre digo que volveré a entrar en el mar cuando la playa esté asfaltada hasta el borde mismo del agua, y hace unos días, en una pequeña escapada a la villa marinera de Cambrils (Tarragona) casi tengo que cumplir mi palabra, una pasarela de madera llegaba casi a dos metros de la orilla. Todo se andará.
A pesar de todas las incomodidades que la arena me produce, ese día me acerqué lo suficiente para obtener la fotografía que preside la entrada. Al poco comenzó a llover y tuvimos que correr a refugiarnos.
Una desgracia para Cambrils, ha desaparecido la hermosa plaza del pósito con su antiguo mercado y en su lugar, ofreciendo una imagen horrible, un aparcamiento de coches al aire libre. Se va perdiendo el sabor tradicional.