
Ingmar Bergman no quiso marchar sólo y se llevó consigo a otro de los grandes, Michelangelo Antonioni. Ambos consiguieron traducir a imágenes la angustia, la crisis existencial, las crisis de pareja, la soledad, el amor imposible, la incomunicación... Recordamos El grito, el eclipse, Blow-up, el desierto rojo...


