Un libro del siglo XVI reza: "los magos dicen que si una persona se frota a sí misma con un diente de león será bienvenida en todas partes y obtendrá lo que desee". La astrología y la alquimia se mezclan con la fantasía y con los hechos reales cuando hablamos de esta misteriosa flor.
Suele ser costumbre en ciertas regiones tomar una de estas inflorescencias , soplarla para lanzar al vuelo las semillas y decir la frase "panadero tráeme buena suerte".
Hace unos dias los cielos de Zaragoza se vistieron de gala y muy cerca, en los campos de Cuarte, pude contemplar esta belleza.
En todo el espacio que abarca la vista
ni un alma se mueve, ni un eco resuena.
¡Que paz y que tedio! Solemne el paisaje
de un gran cementerio la calma remeda.
De pronto en la línea del ancho horizonte
blanquísima nube surgiendo ligera
se agranda, se extiende, y en pocos instantes
entolda la esfera.
Candelaria es un municipio canario situado 20 km al sur de Santa Cruz de Tenerife. Aquí se encuentra la virgen de Candelaria, patrona de las islas Canarias, por lo que es una localidad de frecuentes peregrinaciones.
Pero Candelaria no solo tiene importancia por el aspecto religioso, tiene también una gran importancia histórica, porque fue aquí donde se unieron las culturas guanche y la castellana.
Refiriéndose al hallazgo de la imagen, según la leyenda relatada por Fray Alonso de Espinosa, iban dos pastores guanches a encerrar su ganado a las cuevas cuando notaron que los animales se remolinaban y no querían entrar. Buscando la causa miraron hacia la desembocadura del Barranco de Chimisay y vieron sobre una peña, casi a la orilla del mar, a una mujer con un niño sobre la mano derecha y con una candela en la mano izquierda (de ahí le viene el nombre), la cual creyeron estaba animada. Como estaba prohibido a los hombres hablar o acercarse a las mujeres en despoblado, le hicieron señas para que se retirase a fin de que pasase el ganado. Pero al querer ejecutar la acción uno de los pastores el brazo se le quedó yerto y sin movimiento. El otro pastor quiso herirla con su cuchillo, pero resultó herido él mismo.
Asustados huyeron los dos pastores a Chinguaro, a la cueva-palacio del mencey Acaymo, para referirle lo acontecido. El mencey fue a ver el lugar con sus consejeros: ella nada respondía y nadie se atrevía a tocarla. El mencey decidió que fuesen los mismos dos pastores ya heridos quienes la recogieran para llevarla al palacio. Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados y el mencey comprendió que aquella mujer con el niño en brazos era cosa sobrenatural. El mismo rey entonces quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro. Es así que en el lugar de la aparición hay hoy día una cruz, y en el lugar donde el mencey pidió socorro, un santuario a Nra. Señora del Socorro.