sábado, 12 de mayo de 2007

En el camino a mi pueblo

Son muchos años viajando por la carretera de camino a mi pueblo. Uno de sus tramos siempre estuvo bordeado por un pequeño pinar que fue plantado cuando yo tenía unos 15 años. En realidad el pinar estaba formado por 8 hileras de pinos, pero suficientes para suavizar la dureza de la carretera.

Muchas veces me preguntaba sobre lo que habría detrás de esos pinos que habían crecido y no dejaban observar a su través. En uno de mis últimos viajes había obras para ampliar los márgenes de la carretera, imagino que para desdoblar la vía aunque no hay ningún cartel que lo anuncie, y la mayoría de los pinos habían sido talados y formaban enormes pilas al borde de la carretera. Sólo quedaban anclados al terreno cuatro miserables árboles dispuestos en fila india que dejaban ver lo que había detrás. De regreso a casa, no pude resistir la tentación de parar el coche al margen de la carretera y adentrarme en la tierra arada para observar el paisaje tras los pinos.

Llovía un poco y tuvimos que refugiarnos rápidamente en el coche, pero hubo tiempo suficiente para plasmar en esta fotografía lo que vi. Estaban intactos los campos que recordaba de mi infancia.


2 comentarios:

La aprendiz de bruja dijo...

Al leer este pequeña parte de tu historia he recordado un fragmento de un cuento de Jorge Bucay que dice así: "Y, un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro."

Ohdiosa dijo...

terrible es la forma en la que la mano del hombre destruye sus propias obras, pero peor es cuando esa mano destruye nuestros recuerdos...

Te comprendo, en menos de un año el pueblo de mi madre ha cambiado hasta el punto de verse irreconocible, ya que están haciendo un pantano y han cortado la antigua carretera, han talado arboles, han construido una presa con una enorme mole de hormigón...la última vez que estuve allí no pude evitar llorar...mis recuerdos se habíanconvertido en eso, cemento...