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sábado, 5 de enero de 2008

Noche de Reyes


Pese a la casi asfixiante presencia de papas noeles en las decoraciones navideñas y en las fachadas de nuestras calles, los niños españoles siguen esperando con ilusión la noche del 5 al 6 de enero, la noche de Reyes. Los pequeños colocan sus zapatos, bien limpios, alineados en el balcón. Junto a ellos un poco de agua para que beban los Reyes y los camellos y algo de pan o un poco de turrón. Cuando yo era niño poníamos unos granos de trigo o cebada dentro del zapato para que los camellos pudiesen reponer energías y llegar a tiempo a todas las casas.

Según la tradición, los tres Reyes de Oriente quedaron tan satisfechos y alegres por haber podido adorar y admirar al niño Jesús, que, de vuelta a sus países, repartieron entre la gente que encontraban por el largo camino todo aquéllo que llevaban, como gesto de expansiva alegría. Y, recordando esta alegría real, cada año se reproduce su gesto generoso y se prodigan los regalos traídos por los Reyes.

En los últimos años los esfuerzos de las grandes superficies comerciales se han dirigido a fomentar el Santa Claus o papa Noel de la cultura anglosajona (aunque el origen del nombre sea finlandés). Por supuesto para que nos rasquemos el bolsillo dos veces, en la Navidad y en Reyes.

¡Reivindiquemos la figura de los reyes magos!

Yo para este año me pedí una vida nueva, con todas las celdillas vacías para ir llenándolas poco a poco de ilusiones y de alegrías.

¿Y tú? ¿Qué les pedías en tu carta?