jueves, 3 de enero de 2008

Vacas sagradas

Por primera vez en estas páginas utilizo unas fotografías que no ha sido tomadas por mi, pero cuento con el permiso de su autor, vagamundos, para su publicación. Me resultó muy chocante, cuando las vi por primera vez, que las vacas paseasen tranquilamente entre la gente, quizá porque por nuestros lares no vemos ni tratamos a las vacas de la misma manera.


La religión hindú, al igual que la mayoría de las religiones, promueve el amor a los seres vivos. La vaca es concebida como la madre de la humanidad, porque al igual que una madre, suministra leche para nutrir a los humanos. Es la razón para que la religión hindú compare la muerte de una vaca con la de su propia madre; se reza por ellas cuando enferman y reúnen a todo el vecindario en celebración cuando se produce el nacimiento de un ternero.

A primera vista pueden parecer animales poco útiles, porque proporcionan poca leche y su carne no es aprovechada, pero no es así. El agricultor que tiene una vaca es dueño de una factoría de producción de bueyes, y esto, en un país como la India, donde no se compra un tractor todos los días, tiene su importancia. Además, sus excrementos se utilizan como fertilizante y como combustible para calentar el hogar y cocinar después de secarlo.

5 comentarios:

epi87 dijo...

Hay un vídeo en youtube de una vaca circulando por medio mitad de la carretera con todo coches alrededor y ni siquiera la tocan, y esto con una circulación bastante caótica.

Vagamundos dijo...

Yo diría que lo de bastante caótica se queda corto. La verdad es que cuando uno circula en uno de esos ricksaw llega a temer por su vida.
Muchas gracias por colgar las fotos, Despistado. La verdad es que ver a un gran número de personas simplemente contemplando el panorama es muy típico en los paisajes de la India, demasiada gente para tan pocos recursos, una lástima. El toque de la vaca le da un encanto sólo propio de la India, en este caso en concreto de Varanasi, ciudad de visita obligada si uno decide vagamundear por el norte del país.
Un besito
Vagamundos

jose carlos dijo...

Me parece bien que no sacrifiquen a las vacas para comer pero bueno no saben lo que se pierden con la rica carne que tienen. Pero es muy respetable su religión. Un saludo.

Anónimo dijo...

Una reflexión (desconozco quien es el autor) que leí hace tiempo, cuando viajé por primera vez a la India, y que guardé ya que ayuda a entender un poco la cosmovisión india. Un saludo!! (y enhorabuena por el blog, sobretodo por las fotografías, algunas son ciertamente muy buenas). Ahí va la reflexión:
"En la India el tiempo no tiene tanta importancia como para Occidente. Es una cosa más, como la comida, como un lago, como un anciano, como la historia. Está por debajo de las divinidades. Los hindúes no tienen, como los griegos, un dios del tiempo. De sus innumerables dioses, ninguno se dedica a regularlo. En Occidente somos unos esclavos del tiempo. Es lo que nos hace sufrir, nos ahorca y nos atrapa. En vez de disfrutar el instante exacto en que lees esto, tú lector, estás pensando en la manera en que te atormenta el paso del tiempo. Para Occidente, el tiempo todo lo destruye. Para ellos, el tiempo simplemente pasa. Por algo los hindúes no llevan relojes en sus muñecas. Por algo se trata de la civilización más antigua, y la más perdurable -a pesar de sus eternas dificultades-. Por algo los hindúes usan la misma palabra para decir ayer y mañana: bak. Por algo cualquier occidental que va a la India deja de ser el mismo cuando vuelve.

La idea de la reencarnación también es una manera de no ser esclavo del tiempo. Nosotros los occidentales, seamos ateos, sectarios o fervientes cristianos, tenemos la concepción de que ésta vida es la única vida, de que cada minuto que pasa es una gota de agua que pierde el océano, cada acción no realizada es una hoja que cae, cada cuenta pendiente es un instante eterno en el que todo se pierde y nada se transforma. El tiempo se torna así en un látigo con espinas que, segundo a segundo, nos flagela la espalda, arrancándonos jirones de piel y borbotones de sangre. Si sólo tenemos esta vida, somos simples náufragos cuya única propiedad es la balsa con la que navegamos a la deriva. En cambio, si contamos con otras vidas somos esos mismos náufragos, pero habitantes de una isla desierta que nos pertenece y a la que pertenecemos: el aire, el agua, los animales y las plantas de esa isla son nuestros, así como ese mismo aire, esa misma agua y esos mismos animales y plantas son dueños de nosotros, en recíproca comunidad.
En realidad, somos beneficiarios de una vida que se nos presta y que devolvemos a nuestra muerte"

Despistado dijo...

Una reflexión muy acertada la que aporta nuestro comunicante anónimo. ¡Bienvenido! Y gracias por dejar tu huella.
Yo añadiría que en Occidente, además de ser esclavos del tiempo también lo somos, sobre todo en estos últimos años, del teléfono móvil. Parece que todo el mundo tiene necesidad de estar conectado con alguien en todo momento.