miércoles 8 de julio de 2009

La ciudad de las esculturas

En torno a la arteria comercial de Oviedo, la calle Uria, existen decenas de callejuelas con numerosas esculturas que no pasan desapercibidas al paseante. Al llegar a cien me cansé de contarlas. Estas son las que más me gustaron.

La maternidad de Fernando Botero, conocida popularmente como la gorda.

Esperanza caminando, de J López Hernandez, representa a una estudiante paseando. Por la noche, la luz que proyecta una farola colocada a su lado, da a la imagen un cierto aire romántico.

Pasea despistado , de Vicente Santarúa, representa a woody Allen recorriendo la ciudad.

La regenta de Mauro Alvarez, representa al famoso personaje de la novela de Alas Clarin.

Esta composición de Mauro Álvarez (Oviedo, 1945) representa a La Torera, fotógrafa profesional que durante muchos años ofreció sus servicios a los asiduos al Campo, con su cámara y su caballo de cartón, útil para mantener la atención de los modelos más pequeños. No pude averiguar porque la llamaban la torera.
Despúes de escribir el post, encuentro en google, el todopoderoso..., que el sobrenombre de torera se lo pusieron a la fotógrafa por el tipo de calzado que siempre llevaba (en mi imaginación había elaborado una historia un poco más excitante y arriesgada).

sábado 4 de julio de 2009

Oveto, Vetusta, Oviedo

Aunque no pude utilizar mi reflex habitual por la lluvia frecuente durante mi estancia en Oviedo, siempre llevo conmigo una pequeña compacta de bolsillo, y algún rinconcillo de la ciudad podré ir colgando para que os hagáis una idea de la belleza de sus calles.

El significado del nombre de Oviedo se desconoce, pero en torno a él se han fraguado diversas leyendas. Una de ellas dice que el rey Fruela, considerado el monarca fundador de la ciudad, salió un día de caza junto a unos amigos. A la hora del almuerzo el rey escogió un lugar idílico un valle en una falda de un monte. Uno de sus acompañantes preguntó al monarca: ¿Señor, dónde vas a construir la corte de tu reino? Fruela, sin dudarlo, dijo entonces en latín: Ubi edo, “donde como”.


Oviedo tiene un nutrido conjunto de monumentos que merecen una visita, pero también es imprescindible callejear por el casco antiguo, plagado de preciosos rincones y de esculturas que llenan sus calles.


No puede faltar una visita a la plaza del Fontán, pequeña y graciosa, lugar de encuentro y mercadillo de productos agrícolas los jueves y sábados.



En el interior de la plaza, las terrazas de las sidrerías sorprenden a los visitantes, que pocas veces se resisten a un culin de sidra o a una tapa de cabrales. Durante el verano suelen organizar noches de teatro al aire libre, como si de una corrala se tratase.

lunes 29 de junio de 2009

Oviedo

Oviedo es una ciudad limpia, manejable y cómoda para vivir; dicen con orgullo sus habitantes, los carbayones, que parece estar hecha a medida. Pero aún así, es una ciudad en la que no caben visitas rápidas, porque atesora numerosos vestigios que evidencian sus más de doce siglos de antigüedad.
Coloquialmente, carbayones es la forma de llamar a los ovetenses. El nombre les viene de un roble –o carbayo– centenario que tuvo que ser talado en 1879 para ensanchar la céntrica calle de Uría hacia la estación de ferrocarril del norte, y cuyas cubiertas veis en las fotografías de hoy. Pero los carbayones también son unos dulces riquísimos que creó, en 1924, la confitería Camilo de Blas para asistir a la primera Feria de Muestras de Asturias, en Gijón. La tienda, en la calle Jovellanos, mantiene la decoración de principios del siglo XX.

Gente amable los ovetenses, cómo pocas veces he conocido, con un hablar cantarín y melodioso parecido al idioma de Galicia, desde donde, hace unos cien mil años, llegaron los primeros pobladores de estas tierras.El tiempo muy variable, alternando días de sol con otros cubiertos y con la continua presencia del calabobos, haciendo un poco la puñeta, como podéis ver en la segunda fotografía.

La verdad es que no pude tirar mucho de cámara. Estas fotos fueron tomadas desde la habitación del hotel.
Además tengo problemas con el ordenata, así que tardaré un poco en ir colgando las imágenes.


lunes 15 de junio de 2009

Pequeñas vacaciones

"Ciudad deliciosa, exótica, bella y peatonalizada. Es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera... Oviedo es como un cuento de hadas". Estas fueron las palabras pronunciadas por Woody Allen, el cineasta de Brooklyn, tras pasear por las calles de Oviedo.
Los asiduos a esta página sábeis de mis cortas escapadas, a veces demasiado breves, por diversas ciudades y lugares de la geografía española. Salvo en contadas ocaciones no suelo alejarme mucho de las tierras que rodean Aragón; en esta ocasión, atraido por los favorables comentarios de quiénes la han visitado, visitaré la ciudad de Oviedo y una pequeña parte de sus alrededores, porque tres días no dan para mucho, y menos si consideramos que se ha de alternar el placer con un poco de trabajo.

Confio traer alguna fotillo para vosotros y, quién sabe, quizá también alguna bella historia.