jueves, 9 de abril de 2009

Tenerife: el parque nacional del Teide

El parque Nacional del Teide es un enclave protegido de casi 20.000 hectáreas de extensión rodeado por una enorme corona forestal. Se trata de una formación volcánica de inestimable importancia geológica que muestra la evolución completa de la formación de las islas volcánicas. Está situado a unos 2.000 m de altitud y alcanza su punto más elevado en los 3.718 m del Teide, el pico más alto de España.

Fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, destancando sus valores paisajísticos y geológicos con algunas especies florales únicas en el mundo.

Su extraordinario paisaje es un monumento geológico de los más espectaculares del mundo. Enormes conos volcánicos y coladas de lava conforman una mezcla de colores y formas sorprendentes.

El Teide y sus cañadas tenían un significado especial para los guanches (pueblo de origen bereber que habitaba las islas antes de su conquista por los castellanos) y era también un recurso fundamental para la supervivencia en determinadas épocas del año. Durante el verano se concentraban en estos pastos de alta montaña pastores con sus ganados procedentes de toda la isla.


Los guanches llamaban al Teide "Echeyde", que significaba "Morada de Guayota, el maligno". Cuenta la tradición que Guayota secuestró a Magec, el dios del sol y lo llevó consigo al interior del Teide, sumiendo a la isla en la más completa oscuridad. Los guanches pidieron ayuda al ser supremo celeste, Achaman, que consiguió derrotar al maligno, sacar al sol de su cautiverio y taponar la boca del Echeyde. Se dice que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono que corona el Teide.


Al parecer la leyenda guanche coincide en el tiempo con la que fuera la última gran erupción en el mismo pico del Teide, y que formó las narices del mismo. Durante tres meses salieron 12 millones de metros cúbicos de lava por una grieta orientada en dirección noroeste-suroeste en las laderas del Pico Viejo, conocido también como montaña Chahorra.

Todavía hoy, aparentemente dormido el impresionante volcán, sigue imponiendo respeto cuando te acercas a él. Su majestuosa mole es el alma del Parque Nacional, y el centro de esta tierra dominada por una absoluta tiranía climática. El Teide no se considera extinguido, ya que aún cabe la posibilidad de que sus entrañas revienten de nuevo, aunque los geólogos consideran muy remota la probabilidad de que esto ocurra.

Pasear por estos parajes resultó una experiencia irrepetible. Esperaba encontrar algún conejo, porque dicen que son muy abundantes en el parque, pero no tuve suerte. Es tal su abundacia que se organizan partidas de caza en las que solamente está permitido cazar este animal, pero ninguna otra especie de la abundante fauna del lugar.

2 comentarios:

Fernando Gonzalez Seral dijo...

... también se ven torrollones y tozales por esa zona, ¿eh?, como en Monegros, y poco verde.
Un saludo.

Anónimo dijo...

muy chulas las fotos y muy interesante la historia, gracas!